"A diferencia de la música, no hay niños prodigios en la pintura. Lo que la gente percibe como genio prematuro es el genio de la infancia. No desaparece gradualmente a medida que envejece. Es posible que ese niño se convierta en un verdadero pintor un día, quizás incluso un gran pintor. Pero tendría que empezar desde el principio. Por lo tanto, por lo que a mí respecta, yo no era un genio. Mis primeros dibujos nunca se han mostrado en una exposición de dibujos infantiles. Me faltaba la torpeza de un niño, su ingenuidad. He hecho dibujos académicos a la edad de siete años, con una precisión de la que me asusto".

Picasso



domingo, 17 de junio de 2012

Joan Miró

Después de investigar sobre Joan Miró para exponerlo en clase en el seminario de pintura, continué informándome sobre el artista.
Lo que más me llamó la atención de sus obras fueron el colorido y las formas. Es una especie de lenguaje lleno de signos con los que quiere contar una historia. Hace que el cuadro vibre...

Pero no escribo esto para hablar sobre él, ya que para informarse hay cantidad de fuentes de información y numerosas exposiciones.
Hago esto porque quiero describir mi experiencia, la que surge a partir del interés que me provoca, que hizo que comenzara a realizar un proceso de estudio composición-mancha.

Claro está que no puedo llegar a realizar ni lo más mínimo de lo que él pinta, pero quería saber cómo sería hacer una obra con los elementos que utiliza.

Empecé realizando diferentes composiciones que tenían un tema en común: la mujer y el universo. Quería representarlo con esas formas tan características de Miró, pero a la vez, dándole un toque personal.
Me gustaba la idea de basarme en un artista para componer una imagen, podía hacer lo que quisiera y si me faltaba inspiración, la buscaba en él.

Llegué a realizar cuatro bocetos que me gustaron bastante, tenían ritmo, unos más que otros, y cuando apliqué la mancha de color les dio vida.
No obstante, no quería quedarme en eso. Estaba disfrutando y tenía ganas de más, de seguir jugando con los colores, por lo que escogí tres de ellos para hacer pruebas de color.

Finalmente, me vi rodeada de distintas posibles soluciones para un cuadro, así que me decidí a hacerlo.
Si me había gustado trabajar los bocetos, hacer lo mismo a lo grande era ya perfecto.
En un lienzo cincuenta-figura tenía el espacio suficiente para extender los colores de una esquina a otra. Después algo de tinta. Salpicaduras. A disfrutar.
Líneas irregulares. Más gruesas, más finas...
Planos uniformes de color. Colores intensos, luminosos y llamativos...

...Y tenía ante mí el resultado final. No era un Miró ¡dónde va a parar! pero conseguí que cuando miraran el cuadro pensaran en él...




 Cuadro final. "Mujer y universo". 
Temple al huevo en lienzo de cincuenta-figura







No hay comentarios:

Publicar un comentario